En los tiempos que corren hablar de felicidad en el trabajo puede parecer frívolo…aunque para mi es un fin en sí mismo. Y no estoy hablando de poner futbolines o salas de relax…somos felices cuando hacemos lo que nos gusta y vemos que este trabajo tiene un efecto positivo en otros, actuando así por el bien común.

Esta es mi misión y es por lo que me levanto cada día “enchufada”. Como Comunicación Interna lo que yo puedo aportar a generar mayor felicidad en la organización pasa por crear soportes “espejo” que reflejen el valor del trabajo que realiza cada uno y permita compartirlo. Esta es la verdadera fuente de orgullo y un paso firme hacia el tan deseado Employee Engagement.

Parece fácil ¿verdad? Pues yo diría que efectivamente es fácil, mientras no nos lo compliquen. Las organizaciones tienen reglas invisibles que impiden muchas veces descubrir el talento del que no es tan visible, una historia que acarrea prejuicios sobre tal persona o departamento, unas modas tecnológicas o empresariales que ponen en la cresta de la ola a una dirección en concreto según el momento…y como somos humanos, esto va erosionando el orgullo de los que siguen en bambalinas.

La misión de la Comunicación Interna o como yo prefiero llamarlo el “connector interno” es poner en valor el trabajo de cada uno, ayudarles a construir su misión en formato “yo ayudo” y desterrar el manido ”yo hago” para devolverles el placer de trabajar por un bien común.

En definitiva, el Employee Engagement trata de devolverle a cada uno su dignidad como profesional, devolverles a los equipos la emoción de vivir en una misma tribu y con un único objetivo común frente al mundo fuera de la empresa. Vamos, hacerles felices.

Y no es que yo vaya de filantrópica ni nada de eso, es simplemente que a mi también me gusta definir mi trabajo de esta manera “ayudo a las personas a brillar dentro y fuera de sus organizaciones” y entiendo que si a mi me funciona a mis compañeros también  😉

¿Has probado a cambiar tu definición de puesto en formato “yo ayudo”? Mucho más motivante, ¿no?

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